Trabajar o travagar?

Actualizado: mar 20

Si siempre has trabajado en una oficina, adaptarte al trabajo remoto puede parecer todo un desafío. ¡o lo más bacán que te ha pasado! Dependerá de cómo lo resuelvas.

Hasta hace poco, tu vida estaba diseñada, o mejor dicho codificada, de esta manera: tu zona segura era tu hogar y tu espacio productivo, tu trinchera de hacer dinero o dar un servicio era tu lugar de trabajo. Llega un virus, nos derrumba los paradigmas y nos quieren hacer creer que el teletrabajo es para todos y que de la noche a la mañana podemos lograrlo sin mayor dificultad.


Nada más alejado de la realidad y más falso, como pretender llevar a tus hijos a tu trabajo en un día de reuniones y creer que todo puede estar bajo control. Les pongo un ejemplo: si han creado una cuenta en LinkedIn, sabrán que allí no se puede usar memes y, mucho menos, hacer bromas subidas de tono como por ejemplo, referirte a ti misma como una mujer tóxica con tu novio, o decir que tu pana es mandarina, etc. Todo eso está fuera de lugar LinkedIn, logró imponer de tal forma sus reglas de juego, que uno se sentiría incómodo o desubicado si publicara algo que no se ajusta a esa red social. Esto que hace LinkedIn se conoce como “Diseño de Comportamiento” o “Behavior Design”. Esta es una práctica que pretende generar determinadas acciones en los seres humanos.



Por todo lo dicho, creo que es posible, con esfuerzo, dedicación y mucha disciplina, crear y construir de a poco un nuevo perfil de tu vida laboral desde casa (tal como creas tus diferentes perfiles en las distintas redes sociales), compaginando tu vida familiar con las exigencias laborales.


Créanme que esto lo digo desde mi propia experiencia: sin otro método que el de prueba y error y aprendiendo la importancia de cambiar y de adaptarme constantemente a las nuevas situaciones estoy logrando aquello que digo. Hace 10 años que dejé de trabajar bajo relación de dependencia en empresa multinacional y me aventuré a trabajar por mi cuenta, atendiendo no solo a una, sino a varias empresas y Pymes. En un primer momento abrí mis propias oficinas para luego “trasladar” a mi casa gran parte de mi gestión en donde armonizo la crianza de 6 hijos (3 de ellos llegaron en los últimos años), el asesoramiento a los clientes y la puesta en marcha de varios proyectos creativos propios (entre ellos, mi “bebé” Mugbakán!).


Desde mi experiencia quiero decirte que esta transición es posible y, para que en el momento que la emprendas sea positiva para ti, me gustaría compartirte algunos recomendaciones que a mí me ayudan en estos momentos que vivimos, cuando trabajo desde casa.


Vivimos una situación en la que las rutinas conocidas desaparecieron y a veces no es fácil pensar con creatividad cómo reemplazarlas. Los que tenemos hijos, aunque estén en una edad en la que pueden entender lo que está pasando, empezamos a padecer sus intensas demandas: quieren salir, pasear, ir a un parque, a un centro comercial… y es desgastante convencerlos de que no se puede. Si no hay hijos, tampoco se sabe cómo reemplazar la rutina de ir al gimnasio, o de sacar a tu mascota a dar largas caminatas, o de salir por el gusto de salir.



Frente a todo esto, el único camino es el de entrenar la fortaleza, controlar la ansiedad que provoca la incertidumbre de no saber qué va a pasar mañana, cómo nos vamos a levantar de esto… el Coronavirus, o COVID-19, va a hacer muy difícil las cosas para las personas y las empresas en los próximos meses, pero tendremos que reinventarnos con más fuerza y como nos ha pasado después de muchos momentos dificultosos, conseguir más éxito que nunca.


Te aseguro que si logras fortalecerte y reinventar tu “perfil” y tu estilo de trabajo, tú serás uno de los que saldrán exitosos de esta crisis. No te desmorones, no estás solo. Podemos unirnos "a la distancia", para ser creativos durante estos momentos turbulentos. Somos capaces de adaptarnos a esta nueva realidad y, de apoco podemos acostumbrarnos a trabajar desde nuestra propia casa de forma saludable ¡y sin dejar que decaiga tu productividad! Podemos mantener vivo el negocio, podemos seguir apoyando a nuestros clientes e, incluso, aportar a la comunidad y fortalecerla.


Trabajar en la casa tiene sus ventajas y nos hace bien identificarlas: ya no perdemos tiempo moviéndonos de casa al trabajo, evitamos la congestión de tránsito que nos roba tantas horas o el viaje casi siempre incómodo de la Metrovía. Son más flexibles los horarios de trabajo y puedes pasar de terminar un informe o revisar procesos, a abrazar a quien tienes al lado o hacer una llamada que antes no te era permitido.


El “clima laboral” es tu ambiente familiar y, en mi experiencia, en este ambiente consigo inspirarme con más rapidez. En mi casa me siento cómodo, confortable y me siento más a gusto que en cualquier otro sitio. Trabajar desde casa puede ayudar a reducir los niveles de estrés, que suelen ser tan altos en cualquier oficina con mucho movimiento.


Pero entonces, ¿todo es maravilloso cuando se trabaja desde la casa? No, también hay dificultades que hay que sobrellevar. Por ejemplo, una cliente me dijo que tuvo que trabajar hasta tarde porque, al no tener a sus asistentes cerca, tiene que hacer el doble de trabajo. Yo le sugerí usar las herramientas tecnológicas que permiten compartir pantallas con su gente. El uso de la tecnología también puede convertirse en una dificultad para el teletrabajo ya que es muy fácil distraerse: nos podemos llenar de grupos de WhatsApp, consumir demasiada información innecesaria, que termina desinformándonos y haciéndonos perder el tiempo. El trabajo desde la casa requiere mucha disciplina y te toca convertirte en tu propio supervisor.



En este momento a nadie le interesa comprar otra cosa que no sean imprescindibles para la supervivencia (jamás se me ocurriría en este momento vender jarros o camisetas). Pero sí es el momento de preocuparse y mantenerse en contacto con los clientes de forma honesta. Si te mantienes comunicado con tus clientes seguirás, de alguna manera, presente en sus vidas y, probablemente, recurrirán a ti cuando termine el brote y todos podamos reanudar nuestras vidas con normalidad. Incluso puede aumentar su fidelidad si mantienes el contacto y le proporcionas apoyo o alguna información valiosa durante este momento difícil. Y también está lo posibilidad de acercarte a clientes potenciales a través del apoyo y la solidaridad, tan necesaria en estos tiempos. Por ejemplo, si eres instructor o tienes un gimnasio, puedes subir rutinas de entrenamiento; si eres chef, puedes presentar y enseñar platos nuevos y fáciles de preparar; si eres estilista, puedes dar tips de cuidados del cabello…y así, en aquello que sabes hacer, puedes convertirte en un referente para muchos.


Y, si definitivamente no tienes posibilidad de acercarte a tus clientes, usa este tiempo para pensar mejoras en tu negocio, agregar líneas de servicio y encontrar formas de ser más eficiente. Este momento de restricciones, te puede servir para mejorar tu estrategia de marketing, modernizar y relanzar tu sitio web y ajustar tus canales de redes sociales.


Piensa este tiempo como una oportunidad para trabajar en tu lista de tareas pendientes, de todas esas cosas que siempre tuviste la intención de hacer, pero que nunca tuviste tiempo. Recuerda, habrán momentos de incertidumbre, pero con un poco de creatividad y una planificación cuidadosa, lograras salir avante.

Un abrazo sin contacto!


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PD: si quieres contactarme, no dudes en escribirme espero en algún momento ser de ayuda.

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